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domingo, 3 de febrero de 2013

La vida en una frase (II)
(Optimismo)

Charles Monroe Schulz, si os digo su nombre seguramente a la mayoría se le escapará quién fue este señor. Pero si os digo que fue el historietista más importante del s.XX, padre de las populares historietas de Peanuts, quizás a alguno empiece a sonarle un poco más. Tal vez no haya escogido a un personaje muy relevante o demasiado conocido, pero su obra sí que lo es. Y es que Charlie Brown, Snoopy y compañía son personajes que todos hemos visto alguna vez en los 50 años en los que Charles Schulz les daba vida día tras día.

Nacido en 1922 y fallecido en el año 2000, este dibujante consideraba que el comic no dejaba de ser un arte menor, pero él mismo demostró como nadie el poder de tales poblicaciones. Fue en realidad un innovador en su género, al introducir la vida cotidiana en un mercado dominado por la acción, lo que le ayudó a ganarse a niños y adultos. Si nadie se ha parado nunca a ver una historieta de Peanuts le recomiendo que lo haga, pues refleja sin estridencias la 'cara B' del sueño americano, y envía unos mensajes, a veces sutiles, a veces no tanto, realistas y enriquecedores.

Y mi frase de esta entrada viene motivada principalmente por la creciente sensación de que todo se vuelve por momentos demasiado serio, demasiado estricto. En una sociedad donde perfectamente podrían declarar la crítica destructiva como 'deporte olímpico' por la cantidad de aficionados e incluso profesionales que tiene; en un mundo donde el más mínimo error se mira con lupa, muy especialmente si se trata de los errores ajenos, quiero hacer un alto en el camino para decir:

Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo.
Charles M. Schulz.

jueves, 31 de enero de 2013

La vida en una frase (I)
(Ambición)

Benjamin Disraeli (Londres 1804-1881) fue uno de los más destacados políticos del Reino Unido, amén de un notable escritor que, si bien su vida literaria parecía marginal respecto de la política, sí que alcanzó considerable éxito en Europa. Primer Ministro británico en dos ocasiones y Ministro de Hacienda del Reino Unido en tres, fue una de las figuras más importantes de la aristocracia del s.XIX en las islas británicas. No se consideraba un filósofo, pero sí que tenía un amplio conocimiento de la vida moderna de la época y varias de sus citas han pasado a la posteridad. Pero hoy me quedo con una en particular porque la encuentro aplicable a varios aspectos del entorno que me rodea.

En primer lugar, por ese sueño, ese reto a conseguir y que, aunque aún no sé siquiera cómo se supone que debería luchar por él, no dudo en hallar el modo y conseguirlo. No me cabe duda de que el esfuerzo valdrá siempre la pena. Y en segundo y no por ello menos importante, por mi ex-pareja y gran amiga Caro, que no está pasando por un buen momento y últimamente todo en la vida le viene muy cuesta arriba. Mucho ánimo, pequeña. Recuerda que cuando vemos algo negro, es porque absorbe la luz de todos los colores, ¡luego los colores están ahí! Sólo hay que saber buscarlos. Esta es mi frase de hoy:


'Cultiva tu mente con grandes ideas, la fe en el heroísmo es la que hace al héroe'
Benjamin Disraeli.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Saturnalia
(Desengaño)

Porque nunca está de más celebrar y felicitar las fiestas, pero no unas en las que no creo, y que ni siquiera tienen una base sólida. ¿Alguna vez alguien se ha parado a pensar por qué en estas fechas se celebran copiosas comidas, cuando el 'Señor' supuestamente nació bajo el manto de la pobreza? ¿Por qué adornamos un árbol, si tal nacimiento tuvo lugar en un país prácticamente desertizado? No tiene mucho sentido, ¿verdad? Como la mayoría de las cosas en esta podrida religión. Pero no estoy hoy aquí para echar por tierra todas esas costumbres, por mucho 'cariño' que le tenga a este invento. Hoy estoy aquí para arrojar un poco de luz sobre ellas.

Y es que resulta que casi todas las costumbres que tradicionalmente asociamos a la Navidad, no pertenecen a ella, sino a una antigua fiesta romana, las Saturnales (Saturnalia en latín). Esta fiesta data del año 217 a.C., lo que significa que nació dos siglos antes que nuestro venerado 'Señor'. Las Saturnales originariamente comenzaban el día consagrado a Saturno por el calendario romano, el 17 de diciembre. Se celebraban a la luz de antorchas y velas (¿os suenan las clásicas velas de Navidad? Pues ya sabéis de dónde salieron), celebrando el fin de la siembra -de ahí que se honrase al dios de la agricultura-, y el nacimiento del Sol Invictus, es decir, la llegada del solsticio de invierno y el fin de los días más cortos (que tenía lugar el 25 de diciembre, otro dato cuanto menos curioso). Y es que antiguamente se creía que el Sol era mortal, nacía el 25 de diciembre, momento en el que empezaban a alargarse los días (correspondiendo al crecimiento del sol), y moría el 25 de diciembre del año siguiente, día más corto del año, dando paso a un nuevo sol. A pesar de que la fiesta oficial sólo era el día 17, esta fiesta pagana era tan apreciada por los romanos que la celebraban durante 7 días, desde el 17 hasta el 23 de diciembre. Varios fueron los intentos de Augusto y Calígula por reducir estas fiestas, pero no sólo no lo consiguieron, sino que a finales del siglo I las fiestas OFICIALES abarcaban ya los 5 días jurídicos.


¿Y por qué eran tan queridas estas fiestas? Pues porque eran llamadas las fiestas de los esclavos. Y en una sociedad donde el 90% de la población pertenecía a este estrato social, eso marca. Durante estas fiestas los esclavos eran tratado como iguales en todos los aspectos de la sociedad, e incluso en casos extremos algunos amos accedían a intercambiar sus papeles durante estos días, sirviendo a sus propios sirvientes. Se les hacían regalos como agradecimiento por el esfuerzo y la ayuda (si bien era ayuda forzosa) en las tareas del campo. Se organizaban grandes banquetes y bulliciosas celebraciones en 7 días en los que la rutina y el aburrimiento no tenían cabida. Regalos, banquetes, manjares, amabilidad y generosidad por doquier... ¿os suena? Incluso el omnipresente 'árbol de Navidad', era en realidad un arbusto o un árbol pequeño que cada años por estas fechas se plantaba y se adornaba en los patios de las villas. Al fin y al cabo, las Saturnales se celebraban en honor a Saturno, dios de la agricultura.

Recapitulemos entonces lo que sabemos sobre Navidad y sobre Saturnalia:
* Las famosas velas de Navidad, pertenecen en realidad a los festejos de las Saturnales.
* Las flores, muérdago y demás decoración vegetal servían para honrar a Saturno.
* La celebración original del 25 de diciembre corresponde al Sol Invictus (217 años antes del nacimiento del 'mesías')
* La prolongación de las fiestas durante varios días, son originarias de la fiesta romana.
* Los regalos 'navideños' que a menudo se realizan por estas fechas, en realidad son herencia de los que recibían los esclavos en las Saturnales.
* Las comidas copiosas y caras son propias de los festejos de los esclavos, nada tienen que ver con el nacimiento de un niño bajo el manto de la pobreza.
* El 'espíritu navideño' corresponde al trato que en Saturnalia recibían los esclavos, toda amabilidad y respeto.
* El clásico árbol de Navidad, se adornaba en la fiesta pagana en honor a Saturno, dios romano de la agricultura.

¿Qué nos queda realmente de la Navidad? ¿El Belén? Ah no, que Benedicto XVI se ha cargado a los animales, a los pajes, y ni siquiera los reyes magos eran reyes en realidad o.O Y es que resulta que el cristianismo no era capaz de erradicar esta tradición romana, tan fuertemente arraigada que ni por las buenas ni por las malas pudieron los primeros cristianos quitársela del medio. De ahí que adoptaran una medida desesperada: hacer coincidir el nacimiento de su falso niño-dios con esas fiestas. Tanto es así, que el nombre actual de esta festividad no surgió hasta mucho más tarde, hacia el siglo III. En un principio la Navidad sólo se celebraba el día 25, pero los paganos fueron gradualmente desplazando sus costumbres al día de Año Nuevo, resistiéndose a ser engullidos por el afán controlador del cristianismo. Por esto es, que ahora la Navidad abarca también todo un periodo de tiempo, con el fin de no permitir en modo alguno la supervivencia de las Saturnales. Asimilaron, como podéis ver, todas y cada una de las costumbres de las Saturnales; en algunos casos intentaron darle un nuevo sentido conforme a su novela 'sagrada', en otros sencillamente no había por dónde cogerlos. Y ahora pienso yo, ¿qué celebramos en realidad? Seguimos acogiéndonos a todas esas costumbres romanas. En nuestros días fuertemente marcadas por el consumismo, pero romanas al fin y al cabo. En cualquier caso, al menos a mí me resulta mucho más agradable celebrar una fiesta en honor a la agricultura y en favor de los marginados, que hacerlo en honor de un personaje de ficción. Ya es cuestión de gustos personales, pero a mí me parece una fiesta mucho más digna. De modo que, sí, por supuesto que deseo a todo el mundo unas felices fiestas, pero valorando en detalle el modo de celebrarlo de cada cual...



Debo especial agradecimiento a mi gran amiga Laura 'manzana' por haberme enseñado algo de todo esto y animarme a investigar, y en definitiva por darle un nuevo sentido a esta 'Navidad' que odio cada año más que el anterior. Muchas gracias, guapa n.n