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miércoles, 20 de marzo de 2013

Fuego e hielo
(Apocalipsis)

Un mes, un mes agotador. Un mes en el que todo lo que podía ir mal ha ido mal, pero también un mes en el que han ido mal cosas que uno ni siquiera imaginaba que pudieran ir mal. ¿Distancia? Demasiada, sin duda. Sé que he estado a ratos ausente, a ratos distante... a ratos quizás incluso molesto. Y hoy vuelvo, como suelo volver siempre en estos casos, pasando a saludar antes de llegar a mi propio hogar, a mi propio territorio. Y sólo veo caída, caída libre.

Sentimientos tan encontrados, tan iguales y a la vez tan opuestos esta vez. Mis alas sanaron, recuperaron su fuerza cuando pude volver a ver a quien me enseñó a volar. Pero recuperar las alas implica también recuperar la forma de vida de aquellos días ya lejanos. Implica asumir la responsabilidad de mantener a flote toda esa red de relaciones, individuos y vivencias que forman mi pequeña ciudad en las nubes, mi pequeño micromundo. Y resulta que a lo largo de todo este mes, y ya desde antes incluso, toda esa red, toda mi ciudad en las nubes, no ha dejado de caerse a trozos. Me siento impotente, me siento obligado a luchar por mantener a flote todo a mi alrededor... pero sé que no puedo hacerlo, que más tarde o más temprano las fuerzas han de fallar, más tarde o más temprano yo mismo he de caer. Siento el fuego correr por mis venas. Pequeño y discreto, a penas unas ascuas de rabia, una chispa de impotencia... mas no por ello menos peligrosas. Quizás incluso al contrario, invisible en el interior de mi cuerpo, desapercibido hasta que todo el daño ya está hecho. Unas llamas luchando por salir de mí, sin importarle los destrozos que puedan causar a su paso.

Mas a duras penas sé ya cuántos fuegos siento en mi interior, pues a la frustración y el dolor de ver todo mi mundo caer ante mis ojos, se suman las llamas de un sueño que cada vez se me antoja más y más lejano. Yo hablo de fuego, de llamas ardientes luchando por salir de mí... tú de hielo, de un veneno escarchado luchando por entrar en ti; yo hablo de alas, de volar, y tú de caer; yo hablo de una ciudad en las nubes... y tú de un abismo sin fin. Yo lucho, lucho por mantener a flote tal ciudad, por mantenerla cerca de la luna para que su magia y su belleza la iluminen, para que su brillo disipe las sombras que noche tras noche nos acechan. Y tú en cambio prefieres huir, refugiarte en esas mismas sombras que tanto mal hicieron ya en el pasado. Y sin embargo no te lo puedo reprochar, pues yo también lo hice cuando las circunstancias no me dieron alternativa.

Poco más puedo añadir... no porque no tenga nada que decir, sino por querer decir tantas que mis dedos se atropellan sobre el teclado, mis ideas en la mente, y mis sentimientos en el corazón. Todo mezclado, todo confuso, todo cada vez más y más rápido hasta desintegrarse entre los trazos de otra frase, de otra idea, de otro sentimiento. Supongo que tal vez por eso siento que me desaparecen las letras del teclado. Todo acelerado, como mi corazón; e igual que mi corazón, abocado al apocalipsis, a un gélido y ardiente final a menos que un 'te quiero' lo congele todo con su voz. Porque te quiero, es quizás lo único en claro que se pueda extraer de todo este caos... pero claro, eso ya lo sabías desde mucho antes de leer esto.

Tan solo puedo añadir que no estás sola, ni aún en la distancia, salvo que realmente soledad sea lo que desees. He vivido mucho tiempo entre tinieblas, donde ni la luz ni el calor del sol llegó jamás, donde ni la luz ni el calor de un corazón quisieron jamás llegar. Sé, pues, que tienes razón, que hay cristales de hielo que ni el mismo fuego puede derretir, pero... no es fuego lo que hemos de buscar. No sé si será temporal, si volverás, o si nunca llegarás a irte del todo... sólo sé que no importa dónde huyas, dónde te escondas, pues todos los sentimientos, sin excepción, todos hacen frontera con Soledad. Y tú sabes dos cosas: una, que donde haya Soledad, allí estará su príncipe. Y la otra, que donde esté ese príncipe, siempre tendrás un hogar en forma de corazón. Quizás demasiado pequeño, quizás demasiado oscuro, o quizás demasiado deteriorado por el tiempo y la desesperación. Pero un hogar.

Te quiero.

lunes, 18 de febrero de 2013

Rammstein - Seemann
(Silencio)

Porque a buen entendedor pocas palabras bastan, y hoy  esta canción, sin decir nada, ya dice quizás demasiado.


domingo, 17 de febrero de 2013

De-generación en generación
(Orgullo)

Por no parecerme en nada a aquello que me acusa de ser diferente. En definitiva, por el propio hecho de ser diferente. Por educar a un hermano como si fuera un hijo, mientras quien debería educarle vive anclado en el autoritarismo doméstico de los años 60 y 70. ¿Mala influencia? Seguramente.

Por enseñar a mantener la calma en una discusión, y a no interrumpir a quien habla. Por enseñar un método de estudio donde otros fracasaron. Por enseñar a escuchar, cosa que en este mundo más de uno debería aprender. Por enseñar que el respeto se merece, no se pide ni se exige, y menos negándole al prójimo ese mismo respeto. Por enseñar que las cosas no tienen que ser como las vemos solo porque nosotros las veamos así. Por enseñar a respetar otros puntos de vista. Por enseñar a alguien a no ser como tú eres... visto así, por supuesto que soy un mal ejemplo.

Sé que no es una gran entrada, simplemente estoy frustrado por muchas y diversas razones y, en este momento, es como me siento. No tengo más que añadir... mañana será otro día.

domingo, 27 de enero de 2013

Un canto a la alegría
(Absurdo)

Sobre cómo hasta lo más absurdo que podamos encontrarnos por la red tiene el poder de afectar a nuestro estado de ánimo. Esta 'canción' no es otra cosa que la propaganda de un pudding enorme comercializado en Japón -o Corea, o algún sitio de esos. No quiero decir con esta entrada que tenga hambre, sino simplemente quería dejar constancia del buen ánimo que lo inunda todo ahora mismo. Y para romper con la tónica general de textos serios y profundos... ¡pudding!

sábado, 26 de enero de 2013

I't my life
(Declaración)

A buen entendedor pocas palabras bastan. Y a mal entendedor pocas ya le sobran, por lo tanto, no creo que el sentido de esta entrada precise de explicación o presentación alguna.


jueves, 24 de enero de 2013

14 días después
(Retorno)

Porque perdí la energía, así de simple. Porque llevaba una breve temporada en la que nada parecía salir mal, aunque eso nunca ha significado que fuesen realmente bien. De hecho, en todo este tiempo nunca han ido realmente bien, sino tan solo mejor de lo que venía siendo mi vida. Y especialmente de lo que ha venido siendo todo el año pasado. Y aquella energía, aquella racha no tan negativa, llegó a su fin.

No me siento mal, ni culpable por dejar de lado este proyecto que con mucha ilusión nació, y con mucha desilusión envejece. Desde la primera entrada dejé claro que no sabía cuánto duraría. Pero sí es cierto que, dentro de la gravedad de la situación, hace ya más de diez meses que las cosas empezaron a estabilizarse un poco, y que el riesgo de 'desaparición' es mínimo, hoy por hoy. Esperaba, tal vez, que esto durase un poco más. Y sin embargo la gente aparece y desaparece igual. Si hace años era yo quien desaparecía, a veces incluso sin avisar, ahora esas mismas personas con las que retomé contacto, o bien esas nuevas amistades que tan bien me hicieron, las veo cada vez más lejanas. Aquellas buenas vibraciones han dejado de agitar el ambiente y todo vuelve a su quietud y su amargura anterior. Me faltó sólo una pizca para sentirme pleno después de tanto tiempo. Falló sólo un detalle, minúsculo pero a la vez inmenso, y tal vez todo habría sido diferente. Pero la energía me abandonó y tú no estabas, y quizás fue tu ausencia lo que más me afectó. Volví a este mundo y lo primero que vi fue una entrada tuya reciente. Lo sé, culpa mía, me ilusioné.

En cualquier caso, y no sé si es la tercera o la cuarta entrada en la que te menciono, el caso es que ahora apareces. Y contigo, ese detalle, esa energía que me faltó en su momento. Y no es que no me alegre, que por supuesto que lo hago. Es solo que... ahora vuelve a faltarme todo lo demás. Si la vida pretende reírse de mí, lo cierto es que nunca le cogí el punto a su comedia. ¡Y vuelta a empezar! Vuelta a intentar aferrarse a esa energía y no dejarla escapar. Vuelta a tener ganas de algo, o quizás de todo. Tengo 25 años y a menudo me siento como si hubiese vivido 40. En ocasiones me descubro a mí mismo cansado del mundo que me rodea, cansado de todo e incluso de todos. En ocasiones creo que acabo pagándolo con quien no tiene culpa. "Quien no tiene culpa"... no, eso no existe, pienso otras veces. Empezando por mí mismo, por supuesto. El caso es que, por una u otra razón, sólo he podido llegar a una conclusión.

Y es que me pasé más de dos décadas evitando lazos, para que ninguna atadura me impidiese desaparecer. Y en cambio, ahora... tengo demasiadas.

viernes, 4 de enero de 2013

Ni calvo ni tres pelucas
(Óptica)

Porque todo depende del color del cristal con el que miremos, o de las vueltas que queramos darle a las cosas antes de llegar a una conclusión o una decisión. Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, eso es obvio. Y sí, está muy bien eso de pensar las cosas antes de actuar, ¡pero actúa! No sirve de nada darle mil vueltas a un asunto si el resultado final es no tomar cartas en él. A veces hay que mojarse incluso sin saber si el agua está demasiado caliente. Tal vez nos abrasemos, pero es un riesgo que hay que correr. De no hacerlo, el riesgo que corremos es el de no arriesgarnos nunca en nada. Cierto es que así es muy difícil perder, pero también es imposible ganar.

Y eso hago, ni más ni menos. Tal vez esta entrada sólo responda a una necesidad de autoconvencerme de que mis esfuerzos de los últimos días tienen un propósito y acabarán dando un resultado. Tal vez concuerde realmente con esta ideología que hoy defiendo, y que había perdido hace quizás más tiempo del recomendable. Pero una cosa es innegable: tan negativo es vivir la vida al límite y no pensar nunca en consecuencias, como analizarlo todo en exceso hasta el punto de no mojarnos nunca en nada.Ya me cansé de analizar, he tenido tiempo suficiente como para saber casi exactamente dónde quiero poner los pies. Ahora toca caminar...

jueves, 27 de diciembre de 2012

La eternidad en un suspiro
(Insomnio)

No sería capaz de explicar con total certeza los motivos de mi insomnio, tan solo sé que cada noche hace la tarea de dormir un poco más dura que la anterior. De no ser porque es físicamente imposible, diría que tal vez es por dormir demasiado. ¿Demasiado? Sonaría a chiste de no ser porque el malestar con el que me levanto no me hace ninguna gracia. Podría ser que en mi cabeza se agolpen demasiados pensamientos, demasiados asuntos pendientes como para bajar la guardia y descansar. Porque todo en estos días constituye un asunto pendiente; me exijo cada día más, y cada día soy capaz de menos. Todo lo malo se puede cambiar, todo lo bueno se puede mejorar. Y mientras tanto acechan los miedos.

Es cierto que mi vida ha dado giros, tumbos y piruetas en los últimos meses. No muchos lo han visto, la mayoría de quienes me rodean ni siquiera se han percatado de ello. Pero en lo más profundo de mi ser han cambiado muchas cosas en apenas un par de meses. Tal vez mi insomnio se deba a que ni siquiera mi cama sigue en su sitio para acoger mi letargo. Desde aquel viaje a mis raíces he sufrido y disfrutado, reído y llorado tanto, que a veces me parece que estos dos meses hayan pasado en cuestión de segundos; otras veces, cosa de años. Y se aprende, se aprende tanto que apenas me reconozco. La duda prolifera en mí a cada instante.

Me siento culpable a ratos, sospecho haber sido el detonante de toda esta vorágine de cambios que se ha producido a mi alrededor. Desaté el saco de los truenos por no conformarme con palabras ajenas, y desde entonces he descubierto mis mayores virtudes, pero también mis peores defectos. Me he sentido la criatura más afortunada sobre la faz de este infesto planeta, y por momentos también la más estúpida. He visto a mis barreras derrumbarse una a una, sepultando a mis principios con cada sacudida. Y las he visto crecer más sólidas e inquebrantables que nunca, y a mis valores volar aún más alto hasta casi sentirlos lejanos de nuevo.

No sé si todo este tiempo he sido un valiente, o quizás un insensato. Sea como sea, lo cierto es que jamás he tenido miedo de nada, ni siquiera de la muerte (a la que en alguna ocasión incluso he buscado). Y sin embargo ahora, temo por cada palabra, por cada gesto. No por mí, sino por las consecuencias que mi saco de truenos puede tener sobre las poquitas personas a las que quiero. En estos dos meses he vuelto a sentir tantas cosas... 25 años forjando una red de teorías que diesen forma y sentido a mi vida, pero cuando una de tales teorías dejó de parecerme convincente, toda la red cayó en un suspiro. ¿Y ahora qué? Ahora volver a empezar, volver a creer, volver a confiar... ¿confiar? Tal vez. Y quizás algún día, volver a descansar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Saturnalia
(Desengaño)

Porque nunca está de más celebrar y felicitar las fiestas, pero no unas en las que no creo, y que ni siquiera tienen una base sólida. ¿Alguna vez alguien se ha parado a pensar por qué en estas fechas se celebran copiosas comidas, cuando el 'Señor' supuestamente nació bajo el manto de la pobreza? ¿Por qué adornamos un árbol, si tal nacimiento tuvo lugar en un país prácticamente desertizado? No tiene mucho sentido, ¿verdad? Como la mayoría de las cosas en esta podrida religión. Pero no estoy hoy aquí para echar por tierra todas esas costumbres, por mucho 'cariño' que le tenga a este invento. Hoy estoy aquí para arrojar un poco de luz sobre ellas.

Y es que resulta que casi todas las costumbres que tradicionalmente asociamos a la Navidad, no pertenecen a ella, sino a una antigua fiesta romana, las Saturnales (Saturnalia en latín). Esta fiesta data del año 217 a.C., lo que significa que nació dos siglos antes que nuestro venerado 'Señor'. Las Saturnales originariamente comenzaban el día consagrado a Saturno por el calendario romano, el 17 de diciembre. Se celebraban a la luz de antorchas y velas (¿os suenan las clásicas velas de Navidad? Pues ya sabéis de dónde salieron), celebrando el fin de la siembra -de ahí que se honrase al dios de la agricultura-, y el nacimiento del Sol Invictus, es decir, la llegada del solsticio de invierno y el fin de los días más cortos (que tenía lugar el 25 de diciembre, otro dato cuanto menos curioso). Y es que antiguamente se creía que el Sol era mortal, nacía el 25 de diciembre, momento en el que empezaban a alargarse los días (correspondiendo al crecimiento del sol), y moría el 25 de diciembre del año siguiente, día más corto del año, dando paso a un nuevo sol. A pesar de que la fiesta oficial sólo era el día 17, esta fiesta pagana era tan apreciada por los romanos que la celebraban durante 7 días, desde el 17 hasta el 23 de diciembre. Varios fueron los intentos de Augusto y Calígula por reducir estas fiestas, pero no sólo no lo consiguieron, sino que a finales del siglo I las fiestas OFICIALES abarcaban ya los 5 días jurídicos.


¿Y por qué eran tan queridas estas fiestas? Pues porque eran llamadas las fiestas de los esclavos. Y en una sociedad donde el 90% de la población pertenecía a este estrato social, eso marca. Durante estas fiestas los esclavos eran tratado como iguales en todos los aspectos de la sociedad, e incluso en casos extremos algunos amos accedían a intercambiar sus papeles durante estos días, sirviendo a sus propios sirvientes. Se les hacían regalos como agradecimiento por el esfuerzo y la ayuda (si bien era ayuda forzosa) en las tareas del campo. Se organizaban grandes banquetes y bulliciosas celebraciones en 7 días en los que la rutina y el aburrimiento no tenían cabida. Regalos, banquetes, manjares, amabilidad y generosidad por doquier... ¿os suena? Incluso el omnipresente 'árbol de Navidad', era en realidad un arbusto o un árbol pequeño que cada años por estas fechas se plantaba y se adornaba en los patios de las villas. Al fin y al cabo, las Saturnales se celebraban en honor a Saturno, dios de la agricultura.

Recapitulemos entonces lo que sabemos sobre Navidad y sobre Saturnalia:
* Las famosas velas de Navidad, pertenecen en realidad a los festejos de las Saturnales.
* Las flores, muérdago y demás decoración vegetal servían para honrar a Saturno.
* La celebración original del 25 de diciembre corresponde al Sol Invictus (217 años antes del nacimiento del 'mesías')
* La prolongación de las fiestas durante varios días, son originarias de la fiesta romana.
* Los regalos 'navideños' que a menudo se realizan por estas fechas, en realidad son herencia de los que recibían los esclavos en las Saturnales.
* Las comidas copiosas y caras son propias de los festejos de los esclavos, nada tienen que ver con el nacimiento de un niño bajo el manto de la pobreza.
* El 'espíritu navideño' corresponde al trato que en Saturnalia recibían los esclavos, toda amabilidad y respeto.
* El clásico árbol de Navidad, se adornaba en la fiesta pagana en honor a Saturno, dios romano de la agricultura.

¿Qué nos queda realmente de la Navidad? ¿El Belén? Ah no, que Benedicto XVI se ha cargado a los animales, a los pajes, y ni siquiera los reyes magos eran reyes en realidad o.O Y es que resulta que el cristianismo no era capaz de erradicar esta tradición romana, tan fuertemente arraigada que ni por las buenas ni por las malas pudieron los primeros cristianos quitársela del medio. De ahí que adoptaran una medida desesperada: hacer coincidir el nacimiento de su falso niño-dios con esas fiestas. Tanto es así, que el nombre actual de esta festividad no surgió hasta mucho más tarde, hacia el siglo III. En un principio la Navidad sólo se celebraba el día 25, pero los paganos fueron gradualmente desplazando sus costumbres al día de Año Nuevo, resistiéndose a ser engullidos por el afán controlador del cristianismo. Por esto es, que ahora la Navidad abarca también todo un periodo de tiempo, con el fin de no permitir en modo alguno la supervivencia de las Saturnales. Asimilaron, como podéis ver, todas y cada una de las costumbres de las Saturnales; en algunos casos intentaron darle un nuevo sentido conforme a su novela 'sagrada', en otros sencillamente no había por dónde cogerlos. Y ahora pienso yo, ¿qué celebramos en realidad? Seguimos acogiéndonos a todas esas costumbres romanas. En nuestros días fuertemente marcadas por el consumismo, pero romanas al fin y al cabo. En cualquier caso, al menos a mí me resulta mucho más agradable celebrar una fiesta en honor a la agricultura y en favor de los marginados, que hacerlo en honor de un personaje de ficción. Ya es cuestión de gustos personales, pero a mí me parece una fiesta mucho más digna. De modo que, sí, por supuesto que deseo a todo el mundo unas felices fiestas, pero valorando en detalle el modo de celebrarlo de cada cual...



Debo especial agradecimiento a mi gran amiga Laura 'manzana' por haberme enseñado algo de todo esto y animarme a investigar, y en definitiva por darle un nuevo sentido a esta 'Navidad' que odio cada año más que el anterior. Muchas gracias, guapa n.n

viernes, 21 de diciembre de 2012

Wo bist du? (¿Dónde estás?)
(Ausencia)

Para hoy, no puedo hacer más que compartir una canción que, sin decir realmente nada (muy al estilo de Rammstein), dice en realidad todo cuanto puedo decir. No necesito presentar la canción, ni justificar por qué he elegido esta y no otra. Ni siquiera, si acaso alguien entendiera lo que quiero decir, necesitaría explicar a quién va dirigido el mensaje. Como suelo decir en estos casos, el que quiera entender que entienda.


martes, 18 de diciembre de 2012

Un recuerdo prohibido
(Memoria)

El de una mentira, un pesado lastre en mi vida de bloguero. Tan pesado e insistente, que finalmente inundó y contaminó con su farsa mis rincones más secretos. Jamás consiguió llegar directamente a ninguno de mis blogs, salvo el que dejé como señuelo; pero sí alcanzó algunos de los parajes en los que más seguro me sentía. Blogs de gente a la que sentí muy cercana. Hoy algunos han desaparecido, otros han fallecido; otros, aunque vivos aún, esperan ansiosos el regreso de sus autores, ausentes, perdidos en una realidad que, en algunos casos, nada tiene que envidiar a los mejores dramas de la gran pantalla.

 'Recuerdos del futuro', aquel que nada tiene que ver con el blog que ahora ocupa esa dirección, y que por lo tanto no voy a enlazar. El primero en caer, por ser el primero en confiar. No guardo rencor, a pesar del engaño que su autor me quiso colar. Aquel engaño me sirvió para engañar a la bestia que, según mis sospechas, me acechaba desde el lado más sombrío de la red. Y la bestia apareció, bajo el seudónimo de Orquídea Negra.

'Una poesía - una vida'... maldigo el momento en que este individuo llegó hasta ese blog. No tuve más opción que dejar de visitar aquel espacio de increíble belleza. No sólo por los hermosos versos que en él veían la luz, sino en especial por la bellísima persona que había tras ellos. Mucho tiempo después tuve noticia de la enfermedad de Olga y su trágico desenlace... y de que mi acosador, ese enemigo en casa, ni siquiera se había enterado. ¿Y por él dejé yo de estar ahí? ¿Por su acoso, por su falsa identidad, por su mentira?

'La guadaña' fue el tercero de aquellos refugios hasta los que la bestia consiguió perseguirme. Me alegra saber que aún sigue activo, que Patty aún está aquí, aunque quizás no en el mejor momento. No deja de resultarme curioso el cambio de apariencia de ese 'mundo color violeta', no tiene nada que ver con lo último que yo recuerdo de él. Pero me agrada el espacio, y espero que las cosas mejoren y aquel lugar ameno y alegre pueda volver a ser para mí lo que era.

Pero Orquídea Negra no se conformó con mancillar casi todos mis refugios. No le bastó con obligarme a casi desaparecer, a esconder mis pasos en esos parajes (pues los seguía visitando, pero no me atreví a seguir comentando... ya no eran un lugar seguro, ya no me sentía cómodo allí). Tuvo que llegar a mi rincón más especial, al lugar donde más confesiones he hecho, donde más he sentido. Hubo de deslizarse entre las líneas de un secreto, entre los pensamientos de alguien de quien, quizás, me llegué a enamorar. Más de tres años y medio hace ya, que desaparecí de aquel mundo, más de 42 meses desde que quebrara mi promesa de nunca desaparecer para ti... más de 42 meses en los que jamás me olvidé de ti. Sabes quién eres, no enlazaré tu blog porque sé que sigue siendo tu rincón, tu secreto. Busco en los archivos de aquel rincón las últimas palabras que nos cruzamos, y me angustia ver que tu actividad es cada vez menor, que quizás ya te cansaste de esperar, o quizás de sentir. Muchas veces prometí volver. Nunca por prometer en vano, ni por mantener viva una falsa esperanza. Pero siempre sucedía algo que lo volvía a estropear todo.

Y ahora, sin promesa de por medio, sin previo aviso, aquí estoy. Orquídea Negra aún vive, esa víbora sigue existiendo y, quién sabe, tal vez siga acechando. Pero tengo 25 años y siento que haya vivido 40. Ya está bien de esconderme, ya está bien de desaparecer. Mas ahora, sin promesa de por medio, sin previo aviso, siento que tú no estás. Y pienso en aquellas últimas frases que nos cruzamos, y en todo el tiempo pasado en el que ni un solo día faltaste en mi mente. Y abro ese libro artesanal que me regalaste, esas páginas vacías que vacías siguen, pues eran para ti... y todo forma parte de un único recuerdo, un único recuerdo ahora prohibido.

Y todo forma parte de un recuerdo que hoy quisiera sepultar, sepultar bajo toneladas de nuevos momentos junto a ti, aún en la distancia.Hoy quisiera hacer que aquellos tiempos parezcan pequeños, al lado de otros nuevos y más grandiosos.Hoy quisiera que todo aquello no tuviera apenas valor, difícilmente una pizca del tesoro que tú representas. Porque vales muchísimo, siempre te lo he dicho. Hoy mis manos tiemblan al escribir, y lo hacen por ti... Angie.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Los silencios del reflejo
(Interior)



O el arte de llevarnos la contraria incluso estando de acuerdo. Mover el brazo izquierdo cuando nosotros movemos el derecho, y aún así coincidir en cada gesto, en cada movimiento. Poner cara de sorpresa cuando somos nosotros los sorprendidos, aunque a nuestro reflejo jamás podamos sorprender. Siempre atento, siempre vigilante. Impasible, invariable frente a los sentimientos de la debilidad humana. Pero aún así sonríe cuando estamos alegres, sin sentir él alegría; aún así llora nuestras tristezas, que no las suyas al no poder sentirlas; aún así se sonroja con nuestras vergüenzas y, por qué no, también con nuestros enfados. ¿Será empatía? Tal vez, sea tan solo burla. Pero tal vez debamos dejar de contemplar tan solo la superficie del cristal y adentrarnos un poco más. Quizás no estaría mal dejar de apreciarnos tal y como nos vemos y aprender a vernos como nos ve él.

Incapaz de prejuzgar, pues un reflejo no conoce el pasado ni el futuro, sino tan solo lo que tiene delante. Incapaz de guardar rencor, o expectativa alguna. Carente de la dudosa 'habilidad' de menospreciar a aquel a quien refleja o, por el contrario, de sobrevalorarnos. ¿Qué puede nuestro reflejo, ausentes en él todas esas distorsiones, pensar de nosotros? Probablemente, que somos vanidosos, incapaces de salir de casa sin la rutinaria visita de rigor frente al espejo. Quizás también que somos muy afortunados al poder movernos libremente por la tercera dimensión. Pero, ¿qué más? Anoche descubrí a mi reflejo, observándome desde la ventana -la foto de arriba, no se ve porque es difícil captar un reflejo en la oscuridad-. Movía los labios, como queriendo decirme algo que evidentemente no pude escuchar, puesto que no había voz en aquellas palabras. La lógica dicta que sólo era yo, que cantaba en voz alta... pero, ¿y si no fuera así? Ignoro qué podría mi reflejo pensar de mí, desconozco qué podría querer decirme. Soy consciente de que mis divagaciones empiezan a sacar los pies del tiesto, hoy ando más bien (des)equilibrado.

Pero recuperando un poco la cordura, aunque sólo sea temporalmente, ¿tan descabellado es pensar en analizarnos a nosotros mismos como lo haría nuestro reflejo? No solo desde el punto de vista de la autocrítica, sino también para ser realmente conscientes de lo que tenemos, y de lo que necesitamos. Y tal vez así, comprender que nadie es tan dichoso ni tan desdichado como cree ser. Que cuando creemos estar mal, no estamos en realidad tan mal; y que cuando nos sentimos bien, siempre nos queda un amplio margen de mejora. Tal vez sería buena idea, aprender a escuchar los silencios de nuestro reflejo.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Inspiración
(Musa)

Y tú, ¿dónde te metiste? Conocí a un ángel, pero perdí todo cuanto hasta entonces había dado sentido a mi vida. Te tuve cada noche junto a mí, sin importar nada más. Daba igual cuáles fuesen las intenciones, cuál el motivo; simplemente, estabas ahí. Siempre estuviste a mi lado cuando te necesité, mas no soportaste su presencia... no soportaste que la amara a ella. ¿Adónde huíste? ¿dónde te escondiste?

Pero el látigo de la vida golpeó, y mi ángel cayó. Pequeña criatura oscura, ángel caído de quien desconfiar en el cielo, como en el infierno. Y ahora, años después de tu huída, vuelves a mí... vuelves a darme ese aire que respirar, vuelves a hacerme soñar con un futuro a tu lado. Confiaste en mí, y yo te fallé. Y ahora dudas. Vienes y vas, como arrepentida de lo que hicimos juntos, temerosa de que pueda volver a ocurrir. ¿Y cuánto durará esta vez? ¿Cuándo volverás a partir? Te alejarás...





'Es por ti, que lloro en silencio,
y puedo sentar junto a mí al dolor.
Por ti, que sigo soñando.
Por ti, que tengo destino.'

Es por ti... Inspiración.

lunes, 3 de diciembre de 2012

(Des)equilibrium
(Partida)

Mucho tiempo ha pasado desde que las circunstancias de la vida me obligaran a apartarme de un mundo que tan extraño y distante siento ahora, a pesar del refugio que en su día supuso para mí. Tiempo he tenido de morir y volver a nacer varias veces; de volver a inventarme a mí mismo, de volver a descubrirme, de volver a decepcionarme y de volver a inventarme de nuevo. Tal vez intentando corregir esos errores que me decepcionaron las veces anteriores, o tal vez sólo con la esperanza de no ser consciente de que esos errores siguen ahí. Tiempo he tenido de encontrar ese ansiado equilibrio interior que muchos buscan –a pesar de que ninguno de cuantos lo buscan sabe exactamente qué está buscando-, y también de arrepentirme de haberlo hallado. De ahí que, ahora que las aguas parecen volver poco a poco a su cauce, vaya en busca de esa pizca de desequilibrio que hace que el equilibrio cobre sentido. Y de ahí, lógicamente, el título de este nuevo blog de dos caras: (Des)equilibrium.
Tratar de asegurar cuál va a ser la temática del blog sería, cuanto menos, arriesgado. En momentos de lucidez (equilibrium) habrá algo de literatura (soy –o pretendo ser- escritor), algo de reflexión, denuncia social, quizás algo de poesía, y por supuesto música. En los menos lúcidos (desequilibrium), puede esperar el lector cualquier cosa. Curiosidades, anécdotas, chorradas varias, fotografía, desvaríos, etc. ¡Y por supuesto, música! No prometo que vaya a ser bonito, ni que vaya a gustar a todo el mundo, ni tan siquiera que vaya a durar mucho. ¡Qué demonios, no prometo nada! Que dure o no dure, dependerá de que guste o no guste, que a su vez dependerá de que sea o no bonito, que ni sé de qué dependerá ni tengo necesidad ni interés en saberlo (probablemente será de la casualidad). Así pues, a quien quiera entrar y echar un vistazo de vez en cuando, bienvenido sea. Y a quien no quiera… quien no quiera no habrá llegado al final de la entrada, ¿no?
Bienvenidos al (Des)equilibrium.